Moscú Imperial

Diciembre 14, 2006

Contrario al desarrollo de la arquitectura en europa durante la primera mitad del siglo XX, en el imperio soviético los arquitectos (y el partido al mando de Stalin) se encargan de enterrar las visionarias ideas del constructivismo bajo la premisa de que los estilos englobados por el modernismo estaban al servicio de la burguesia, por lo tanto al no servir al pueblo su utilidad era nula.

Para 1931-1933 se lanzaría una convocatoria a todos los arquitectos a participar en el diseño del Palacio de los Soviets (al concurso se presentaría la corriente modernista representada por trabajos de Le Corbusier y Gropius); esta iniciativa se vería reforzada por la presentación en 1935 del Plan General para la Reconstrucción de Moscú, en él se establecía como objetivo colocar a la ciudad en las miradas de todo el mundo como ejemplo del mundo socialista.

Palacio de los Soviets

El florecimiento de la arquitectura estalinista correría a lo largo de 3 décadas (con la mayoría de sus proyectos jamás concretados), enfocando el diseño a un formalismo extremo, preocupandose por la imagen y obviando partes fundamentales del proceso de diseño como el cuidado del entorno y del patrimonio, pues un requisito para el concurso era mostrar al edificio no como un ente aislado, más bien como parte integral de una sistema altamente unificado, simbolizando la robustes de los logros socialistas. Es por tanto una arquitectura de fachada, que al tratar de materializar los ideales del socialismo utópico, se olvidan de la individualidad y del principal objeto de sus luchas sociales: el hombre.

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